Afecciones - Anafilaxia

ANAFILAXIA

LA IMPORTANCIA VITAL DE SABER TRATARLA

La anafilaxia es un término que describe una reacción alérgica grave, multisistémica(dos o más órganos afectados), que se inicia y progresa rápidamente y puede poner en peligro la vida de las personas. Se habla de choque o shock anafiláctico cuando existe afectación circulatoria (bajada de tensión, arritmia, pulso débil, desfallecimiento). Este cuadro requiere atención médica urgente y supone riesgo de muerte

MANIFESTACIONES CLÍNICAS DE LAS REACCIONES ANAFILÁCTICAS (*)

* Hasta un 80% de las reacciones anafilácticas cursan con síntomas cutáneos más afectación de otro órgano (gastrointestinal, respiratorio o circulatorio).

No obstante, hasta un 20% de anafilaxias graves cursan sin afectación en la piel, y en algunos casos, sólo con hipotensión (bajada de la tensión arterial, con afectación cardiovascular). Algunos trabajos asocian las manifestaciones digestivas a una mayor gravedad de la anafilaxia, y varios coinciden en que en las reacciones mortales por alimentos predominan los síntomas respiratorios.

INICIOS: picor en palmas y plantas, pabellones auriculares, picor nasal, estornudos, hormigueo, intranquilidad, malestar general.

CUTÁNEAS: enrojecimiento, picor, urticaria (habones), angioedema (hinchazón).

RESPIRATORIAS: de distinta índole…

LARÍNGEOS: picor y sensación de opresión de garganta, dificultad para tragar, cambio de la voz, ronquera, tos seca.

PULMONAR: disnea (sensación de ahogo), opresión torácica (presión en el pecho), tos ronca, sibilancias (pitidos en el pecho).

NASAL-ÓTICO: congestión nasal, picor nasal o del pabellón auditivo externo (oreja), rinorrea (moco como agüilla), estornudos.

ORALES: picor de labios, lengua, paladar o edema (hinchazón) de labios y lengua.

GASTROINTESTINALES: dolor abdominal, vómitos o diarrea.

CARDIOVASCULARES: dolor torácico (de pecho), desmayo, palpitaciones, hipotensión (bajada de la tensión arterial), pérdida del conocimiento (shock).

OTROS: afectación del estado general, conjuntivitis, incontinencia (de orina o heces).

¿CÓMO SE PRODUCE?

Hay que tener en cuenta que un mismo alérgeno alimentario no produce los mismos síntomas ni con la misma intensidad, incluso en la misma persona. Por ello no debemos confiarnos: aunque las reacciones sufridas con anterioridad fueran leves, las que sucedan en el futuro pueden ser más importantes.

Tampoco los síntomas ocurren con la misma rapidez o simultaneidad entre distintas personas o incluso en la misma; aunque por lo general suelen aparecer inmediatamente tras la ingesta o en contacto con el alérgeno, excepcionalmente pueden demorarse algunas horas. Cuanto más precoz es el inicio de los síntomas, más grave suele ser la anafilaxia.

La cantidad de alimento que provoca una reacción también varía en cada paciente, algunas personas reaccionan ante la ingesta de cantidades mínimas (cantidades trazas que resultan indetectables analíticamente) del alimento implicado.

Los valores de IgE tampoco guardan relación con los síntomas, hay casos de reacciones graves con valores no muy altos y con esas mismas cifras otro paciente puede tolerar ya el alimento.

A todo esto se suma la influencia de algunos cofactores* que pueden influir en la aparición de una anafilaxia por alimentos, aumentando la probabilidad de que ésta se desencadene por menor cantidad del alérgeno y/o de que sea de mayor intensidad:

  • Esfuerzo o ejercicio físico.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.
  • Ingesta de alcohol.
  • Infecciones.
  • Otros factores (nerviosismo o estrés, menstruación…).

En el síndrome de anafilaxia inducida por ejercicio y asociada a alimentos, los síntomas se producen después de realizar ejercicio tras la ingestión de determinados alimentos (2-4 horas después de la ingesta) o cuando se ingiere el alimento inmediatamente después de realizar el ejercicio.

CAUSAS DE ANAFILAXIA

Cualquier alimento puede producir una reacción alérgica, pero los que más frecuentemente son citados como causa de anafilaxia grave o mortal, según la edad, son, en nuestro entorno geográfico:

  • En adultos: frutas, frutos secos, marisco y pescado.
  • En niños: huevo, leche, frutos secos, pescado y marisco.

CAUSAS MÁS FRECUENTES DE ANAFILAXIA

ALIMENTOS

  • Leche
  • Huevos
  • Pescados: gallo, merluza
  • Legumbres: cacahuete, lenteja, garbanzo
  • Frutos secos: nuez, avellana, pistacho
  • Marisco: gamba
  • Frutas: melocotón, kiwi, manzana, plátano

MEDICAMENTOS

  • Antibióticos: betalactámico y quinolonas
  • Antiinflamatorios no esteroideos: aspirina, metamizol
  • Vacunas, incluidos los extractos alergénicos (excepcional)

FÍSICOS

  • Ejercicio
  • Frío

VENENOS

  • Ápidos: abeja
  • Véspidos: avispas y avispones

PARÁSITOS

  • Quiste hidatídico
  • Anisakis

OTROS

  • Látex
  • contrastes radiológicos de gran osmolaridad
  • idiopática (de causa desconocida)

FACTORES DE RIESGO

Tienen mayor riesgo de padecer anafilaxia las personas que hayan padecido reacciones similares anteriormente.

Otro factor de riesgo es el instaurar un tratamiento inapropiado. Varios estudios demuestran que en un elevado número de anafilaxias mortales no se había administrado adrenalina o se había administrado tarde. Por ello, el uso de antihistamínicos o corticoides en la anafilaxia no debe sustituir a la administración precoz de adrenalina.

Las personas diagnosticadas de asma además de alergia alimentaria tienen mayor riesgo de presentar reacciones graves al alimento que les causa alergia, por lo que es especialmente importante en estos casos tener su asma controlada con las recomendaciones y el tratamiento preventivo recomendado por el médico especialista.

Muchas de las reacciones graves se producen por tomar alimentos de forma accidental (alérgenos ocultos), y la mayor incidencia de reacciones fatales se da en adolescentes y adultos jóvenes.

PREVALENCIA Y DIAGNÓSTICO

La prevalencia (número de afectados en un grupo de población) de anafilaxia está aumentando en todo el mundo y también en la población española, especialmente en niños y jóvenes. Según la EAACI (Academia europea de alergia e inmunología clínica), en su Declaración Pública Europea de Alergia a Alimentos y Anafilaxia (2013), “la investigación disponible indica que ha habido un aumento de 7 veces en los ingresos hospitalarios por reacciones alérgicas graves en los últimos diez años”.

Existen pocos datos sobre su frecuencia, pero se estima que la anafilaxia afectaría a entre 3,2 y 30 personas de cada 100.000 cada año* (así, por ejemplo en España, se producirían probablemente entre 1.500 y 15.000 anafilaxias al año). Sin embargo, su prevalencia va en aumento. Según datos de un estudio realizado por el Hospital Fundación Alcorcón (Madrid), unas 113 personas por cada 100.000 habitantes sufren al año una anafilaxia. Los datos de este estudio apuntan también a un aumento del 50% de los casos entre 2005 y 2011.

La mortalidad se sitúa entre el 0’05 y el 2% del total de reacciones graves*. Si bien las tasas de mortalidad por anafilaxia son bajas, hay que tener en cuenta que son muertes evitables. Para ello es imprescindible un diagnóstico adecuado que permita adoptar las medidas de prevención necesarias, así como el reconocimiento y tratamiento precoz de los síntomas de alarma. La mayoría de las reacciones anafilácticas graves por alimentos afectan a adolescentes y adultos jóvenes, y está aumentando su incidencia en niños.

La mayoría de las reacciones anafilácticas graves por alimentos afectan a adolescentes y adultos jóvenes, y está aumentando su incidencia en niños.

Es imprescindible identificar el agente causal para evitar reacciones futuras, por lo que cualquier persona que haya sufrido un episodio de anafilaxia debería ser derivado al especialista en alergia de forma preferente.

TRATAMIENTO Y CONSEJOS

  • El empleo inmediato de adrenalina intramuscular es el tratamiento de elección para las reacciones anafilácticas.
  • Es conveniente preguntar abiertamente al alergólogo si existe riesgo de anafilaxia según su criterio y la historia clínica.

En España existen autoinyectores de Adrenalina muy fáciles de usar leyendo detenidamente las instrucciones.

USO DE LOS AUTO-INYECTORES

Las presentaciones disponibles son únicamente dos: 0’15 (niños) y 0’30 mg (adultos).

Para niños de 10 a 25 kg se suele prescribir 0’15 mg, y para mayores de 25 kg 0’30 mg. En niños que pesen menos de 15 kg debe consultarse con el especialista en alergia.

En todo caso, debe ser el alergólogo quien indique la dosis necesaria en cada caso y la conveniencia de disponer de más de un autoinyector según las características de la persona y la valoración del riesgo en cada caso individual.

Toda persona en riesgo de anafilaxia que tenga prescrita por su médico especialista la adrenalina autoinyectable debe llevarla consigo en todo momento y en todo lugar, y ser instruidos en el reconocimiento de los síntomas más graves, pautas de actuación y modo de uso del autoinyector tanto la persona afectada como todo su entorno, especialmente en menores de edad (familiares, cuidadores, educadores…)

En el caso de los adultos hay que tener en cuenta que pueden llegar a perder el conocimiento, por lo que se debe también advertir en el lugar de trabajo e informar sobre la anafilaxia y su manejo a familiares, amigos, etc.

Debido a la frecuencia de síntomas respiratorios, y si así lo indica el médico especialista, conviene incluir en el kit de auto-tratamiento broncodilatadores inhalados (salbutamol o terbutalina). El manejo eficaz de la anafilaxia por alimentos debe incluir el control óptimo del asma con el empleo de las dosis mínimas necesarias de tratamiento.

QUÉ HACER ANTE UNA REACCIÓN ANAFILÁCTICA

  • Intentar conservar la calma para poder manejar la situación de forma efectiva.
  • No dejar al paciente solo en ningún momento y transmitirle tranquilidad.
  • Colocarse acostado, con las piernas elevadas (apoyadas en un mueble por ejemplo), excepto en caso de dificultad respiratoria o vómitos (en este caso incorporar ligeramente en tronco).
  • Inyectar adrenalina, según las indicaciones del alergólogo, conservando el autoinyector o la inyección utilizada. Repetir a los 10 minutos si no hay mejoría y se dispone de otra dosis.
  • Acudir lo más pronto posible a un servicio de urgencias. Si puede llamarse previamente al 112 o al centro al que acudiremos y explicar la situación, facilitaremos que estén preparados a nuestra llegada. Siempre se debe ir a urgencias aunque los síntomas empiecen a remitir tras la inyección de adrenalina y debe entregarse el autoinyector utilizado.

QUÉ HACER ANTE LA DUDA

Si el especialista en alergia nos ha prescrito un autoinyector de adrenalina después de valorar el riesgo de anafilaxia, en general, ante la duda, es preferible administrar el autoinyector de adrenalina que no hacerlo. Algunos estudios relacionan el retraso en su administración con un mayor riesgo de desenlace fatal.

Los efectos secundarios de la adrenalina son leves y transitorios en la mayoría de las personas (palpitaciones, nerviosismo, sudoración…), y dado el riesgo vital que supone una anafilaxia, no hay contraindicación absoluta al uso de la adrenalina si se sospecha reacción anafiláctica. Se ha de tener precaución en algunos pacientes (ancianos, cardiópatas…), que deberán consultar al especialista.

QUÉ HACER TRAS UNA ANAFILAXIA

  • Todo paciente que haya sufrido una anafilaxia deber ser remitido para estudio al especialista en alergia de forma preferente, y se le debe prescribir adrenalina auto-inyectable, que el paciente deberá llevar consigo en todo momento y lugar.
  • Para un correcto diagnóstico por parte del especialista, el paciente debe informar de las alergias conocidas, de la forma en la que se produjo la reacción y de otras circunstancias que puedan ser de interés, por ejemplo si la persona es asmática. Tratar de recordar los alimentos o medicamentos que se han ingerido previamente.

Manejo a largo plazo de las reacciones graves por alimentos. PREVENCIÓN

  • Todos los pacientes alérgicos a alimentos deben conocer las manifestaciones y el tratamiento de las reacciones más graves.
  • Los pacientes deben ser instruidos en la administración de adrenalina.
  • Los pacientes deben portar una placa de identificación con el diagnóstico.
  • Los pacientes deben estar informados sobre los diferentes tipos de alimentos en los que se puede encontrar un alérgeno determinado y los distintos términos que pueden emplearse en las listas de ingredientes para identificarlos.
  • Se debe tener especial precaución con las comidas realizadas fuera de casa.
  • Se debe perseguir el etiquetado correcto de los alimentos, para que todos sus componentes, aunque estén en pequeñas cantidades, puedan ser identificados.
  • Se deben conseguir alimentos seguros, completamente exentos de determinados ingredientes.

(*) Fuente: Laffond, E., Porcel, S., Reacciones alérgicas graves por alimentos. Diagnóstico y tratamiento.Monografía Alergia a Alimentos, Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, 2004.

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